Actividad María- Jorge Isaacs

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1. Resalte y escriba fragmentos de la novela donde se evidencie descripción del paisaje.

  •  “Cuando llegamos a las pampas, el sol, rasgadas ya las nieblas que entoldaban las montañas a nuestra espalda, envolvía en resplandores metálicos los bosques que en fajas tortuosas o en grupos aislados interrumpían a distancia la llanura: las linfas de los riachuelos que vadeábamos, abrillantadas por aquella luz, corrían a perderse en las sombras, y las lejanas revueltas del Zabaletas parecían de plata líquida y orladas por florestas azules.”
  • “El cielo tenía un tinte azul pálido: hacia el oriente y sobre las crestas altísimas de las montañas, medio enlutadas aún, vagaban algunas nubecillas de oro, como las gasas del turbante de una bailarina esparcidas por un aliento amoroso. Hacia el sur flotaban las nieblas que durante la noche habían embozado los montes lejanos. Cruzaba planicies de verdes gramales, regadas por riachuelos cuyo paso me obstruían hermosas vacadas, que abandonaban sus sesteaderos para internarse en las lagunas o en sendas abovedadas por florecidos písamos e higuerones frondosos.”
  • “Levanteme al día siguiente cuando amanecía. Los resplandores que delineaban hacia el oriente las cúspides de la cordillera central, doraban en semicírculos sobre ella algunas nubes ligeras que se desataban las unas de las otras para alejarse y desaparecer.”
  • “A las doce del día siguiente bajé de la montaña. El sol, desde el zenit, sin nubes que lo estorbaran, lanzaba viva luz intentando abrasar todo lo que los follajes de los árboles no defendían de sus rayos de fuego. Las arboledas estaban silenciosas: la brisa no movía los ramajes ni aleteaba un ave en ellos; las chicharras festejaban infatigables aquel día de estío con que se engalanaba diciembre: las aguas cristalinas de las fuentes rodaban precipitadas al atravesar las callejuelas para ir a secretearse bajo los tamarindos y hobos, y esconderse después en los yerbabuenales frondosos: el valle y sus montañas parecían iluminados por el resplandor de un espejo gigantesco.”
  • “A las ocho fuimos al comedor, que estaba pintorescamente situado en la parte oriental de la casa. Desde él se veían las crestas desnudas de las montañas sobre el fondo estrellado del cielo. Las auras del desierto pasaban por el jardín recogiendo aromas para venir a juguetear con los rosales que nos rodeaban. El viento voluble dejaba oír por instantes el rumor del río. Aquella naturaleza parecía ostentar toda la hermosura de sus noches, como para recibir a un huésped amigo.”

 

2. Hay tres temas fundamentales en María: el amor, la muerte y el paisaje. Encuentre fragmentos o sucesos que hagan referencia a los mismos.

Paisajes

  • “Bajé a la vega montuosa del río por el mismo sendero por donde lo había hecho tantas veces seis años antes.
    El trueno de su raudal se iba aumentando, y poco después descubrí las corrientes, impetuosas al precipitarse en los saltos, convertidas en espumas hervidoras en ellos, cristalinas y tersas en los remansos, rodando siempre sobre un lecho de peñascos afelpados de musgos, orlados en la ribera por iracales, helechos y cañas de amarillos tallos, plumajes sedosos y semilleros de color púrpura.”
  • “Las llanuras empezaban a desaparecer, huyendo en sentido contrario a mi carrera, semejantes a mantos inmensos arrollados por el huracán. Los bosques que más cercanos creía, parecían entre los higuerones y chiminangos sombríos, el resuello fatigoso del caballo y el choque de sus cascos en los pedernales que chispeaban, interrumpían el silencio de la noche.”

Amor

  • “¡Primer amor!… Noble orgullo de sentirnos amados: sacrificio dulce de todo lo que antes nos era caro a favor de la mujer querida; felicidad que comprada para un día con las lágrimas de toda una existencia, recibiríamos como un don de Dios; perfume para todas las horas del porvenir; luz inextinguible del pasado; flor guardada en el alma y que no es dado marchitar a los desengaños; único tesoro que no puede arrebatarnos la envidia de los hombres; delirio delicioso…inspiración del Cielo…¡María! ¡María! ¡Cuánto te amé! ¡Cuánto te amara!”
  • “Nunca las auroras de julio en el Cauca fueron tan bellas como María cuando se me presentó al día siguiente, momentos después de salir del baño, la cabellera de carey sombreado suelta y a medio rizar, las mejillas de color de rosa suavemente desvanecido, pero en algunos momentos avivado por el rubor; y jugando en sus labios cariñosos aquella sonrisa castísima que revela en las mujeres como María una felicidad que no les es posible ocultar. Sus miradas, ya más dulces que brillantes, mostraban que su sueño no era tan apacible como había solido. Al acercármele noté en su frente una contracción graciosa y apenas perceptible, especie de fingida severidad de que usó muchas veces conmigo cuando después de deslumbrarme con toda la luz de su belleza, imponía silencio a mis labios, próximos a repetir lo que ella tanto sabía.
    Era ya para mí una necesidad tenerla constantemente a mi lado; no perder un solo instante de su existencia abandonada a mi amor; y dichoso con lo que poseía, y ávido aún de dicha, traté de hacer un paraíso de la casa paterna.”

Muerte

  • “Entonces una fuerza nueva en mi dolor me hizo precipitar al oratorio. Iba a pedírselo a Dios… ¡ni Él podía querer ya devolvérmela en la tierra! Iba a buscarla allí donde mis brazos la habían estrechado, donde por vez primera mis labios descansaran sobre su frente… La luz de la luna que se levantaba, penetrando por la celosía entreabierta, me dejó ver lo único que debía encontrar: el paño fúnebre medio rodado de la mesa donde su ataúd descansó: los restos de los cirios que habían alumbrado el túmulo… ¡el silencio sordo a mis gemidos, la eternidad muda ante mi dolor!”
  • “Aquel monólogo terrible del alma ante la muerte, del alma que la interroga, que la maldice… que le ruega, que la llama… demasiado elocuente respuesta dio esa tumba fría y sorda, que mis brazos oprimían y mis lágrimas bañaban.
    El ruido de unos pasos sobre la hojarasca me hizo levantar al frente del pedestal: Braulio se acercó a mí, y entregándome una corona de rosas y azucenas, obsequio de las hijas de José, permaneció en el mismo sitio como para indicarme que era hora de partir. Púseme en pie para colgarla de la cruz, y volví a abrazarme a los pies de ella para dar a María y a su sepulcro un último adiós…”

 

3. Identifique los sentimientos de los personajes María, Efraín, Padre y Madre de Efraín en relación con los hechos que les suceden en la novela. 

Situación 1: Amor entre María y Efraín

  • María: Sentía mucha alegría de saber que Efraín sentía lo mismo y que tuviera planes a futuro con ella. Al mismo tiempo sentía tristeza porque sabía que su padre no se lo iba a permitir y pretendía casarla con Carlos, mejor amigo de Efraín.
  • Efraín: Estaba enamorado de María y su amor era correspondido por ella, por lo cual era muy feliz. Sin embargo, tuvo que hacerle creer a ella que ya no estaba enamorado cuando descubrieron que sufría de epilepsia para evitarle algún ataque propio de la enfermedad. Más adelante sintió que ya no podía esconderlo más y continuó con sus sentimientos de amor hacia ella, así sus padres no estuvieran de acuerdo.
  • Padre: Estaba muy en desacuerdo con el amor que se profesaban María y Efraín sobre todo cuando se enteraron del tipo de enfermedad que tenía María, debido a que era una enfermedad hereditaria que podría afectar la descendencia de la familia. Sin embargo, con el pasar del tiempo, el padre estuvo de acuerdo con el matrimonio de los dos, inclusive, con el hecho de realizarse antes de que Efraín acabara sus estudios.
  • Madre: Comprendía el amor que sentían los dos, especialmente el de María hacia Efraín, pero de cierta manera se sentía impotente ante la decisión que tomará el padre sobre el futuro de los dos. Sin embargo, cuando el padre accedió al matrimonio sin ninguna objeción, la madre tuvo la tranquilidad de garantizar la felicidad de sus dos hijos, labor representativa de una mamá.

Situación 2: Propuesta de Matrimonio de Carlos a María

  • María: Sintió miedo de perder a Efraín para siempre por tener que amar a otro hombre y, por ese mismo hecho, ella rechazó la propuesta por más que supiera que su padre iba a enfadarse por la decisión.
  • Efraín: Se sintió impotente ante la propuesta, ya que era su mejor amigo quien pedía la mano de María y su padre había aprobado la idea misma. Se encontraba entre la espada y la pared porque sentía que no podía hacer nada al respecto y perdería a María para siempre, lo cual lo hacía muy infeliz. Sin embargo, cuando su enamorada rechazó la propuesta matrimonial y huyó del lugar, Efraín evidenció que todavía existía la oportunidad de que ella fuera suya a pesar de las oposiciones. De esta manera, Efraín corrió tras ella para reafirmarle su amor y garantizar el de ella.
  • Padre: Inicialmente se sintió alagado por la propuesta realizada por Carlos y bastante entusiasmado, razón por la cual decidió ocultar la enfermedad que padecía María para que no se presentarán negativas por parte del novio. Cuando María rechazó la propuesta, el padre se sintió ofendido por la decisión y sintió vergüenza ante la familia de Carlos por tal desacato. Sin embargo, en los días siguientes perdonó a María por lo que había hecho y comprendió el porqué de su actuar, con el cual estuvo de acuerdo.
  • Madre: Se sintió un poco preocupada por cómo María tomaría la noticia debido a que ella sabía que este tipo de compromisos la alejaría de Efraín. Luego del rechazó de María, se notaba preocupada pero por la reacción que tendría el padre con María, sin embargo, su preocupación se desvaneció cuando vio que el padre había perdonado a María por su accionar.

Situación 3: Enfermedad de María

  • María: En primera instancia no sabía que le estaba sucediendo ni tampoco recordaba sus ataques pero su familia le dijo que era simplemente debilidad de su cuerpo o una posible anemia, lo cual la tranquilizo un poco y pudo seguir igual que antes. Luego se enteró de la verdad de su epilepsia y, adicionalmente, supo que esta enfermedad fue la que acabó con la vida de su madre. Esta información la preocupó pero el amor que sentía por Efraín la mantuvo estable para poder seguir con vida a pesar de la intensidad de los ataques.
  • Efraín: Estaba muy preocupado porque en cualquiera de los ataques podría perder a su amada pero trato de ocultarlo para no afectar la salud de María. Adicionalmente, cuando fue a hacer sus estudios en medicina a Inglaterra, se ilustró mucho sobre la enfermedad para tratar de ayudar a María y preservarle la vida.
  • Padre: Estaba preocupado por la salud de María en un principio y oculto la información sobre su diagnóstico así como el resto de la familia. Más adelante su preocupación se extendió aún más, debido al deseo de su hijo por casarse con ella y las implicaciones que esto podría traer para sus nietos al saber que estos podrían vivir terribles ataques y morir a temprana edad.
  • Madre: Sentía mucha impotencia porque ella sabía que la madre de María había muerto de la misma forma y eso le generaba preocupación por la salud de ella. Con el paso del tiempo se percató de la gravedad de la enfermedad al presentarse ataques de manera más frecuente y en mayor intensidad pero reconocida el poder casi curativo que efectuaba el amor hacia Efraín en María y eso la tranquilizaba un poco. La madre se encargaba de cuidarla junto con Emma y de brindarle todo lo que necesitara para procurar su buena salud y recuperación después de los sucesos epilépticos.

 

4. Redacte una carta donde exprese su amor y admiración hacia su enamorado(a)

 Mon amour,

Te escribo esta carta desde el sitio en donde siempre estoy pensando en ti, donde todo se condensa y se diluye exclusivamente para los dos, para la incertidumbre de nuestro amor. Es como si la premura de tus labios junto a los míos fuera evento suficiente para congelar el aire mismo y evaporar las horas que detienen nuestro encuentro y la distancia que aparta nuestros cuerpos, llenos de lucha y valentía por mantener lo que increíblemente se creía destruido. Como si tus cartas de amor reconstruyeran la última pieza restante en mi alma cada vez que la tinta murmura el palpitar de tu corazón y esa manera particular de sonrojarte y sonreír cuando estas a mi lado. Es cada una de ellas, la encargada de mostrarme tu mundo y permitirme ser parte de esas historias de guerrero incesante que sé que eres y sé que serás sin importar obstáculo ni sendero. Son esos pequeños trozos de papel los encargados de devolverme la vida y darme el motivo suficiente para quedarme junto al mar a esperar a mi amado, aquel hombre inteligente y honesto, misterioso pero profundo, apasionado pero sensato, sensitivo pero equilibrado, perfecto pero humano.  Cuando vuelvas, encontraras a esta mujer con los brazos fríos de tanto esperar y, sin embargo, cálidos por la impaciencia del regreso.

Muchas veces pienso que la soledad que duerme conmigo en tu ausencia es la que me da motivos para amarte más pero quererte lejos de mí, donde recorrerás el camino que te lleve más lejos y luego, cuando todo este dicho y lo justo este hecho, retomes el sendero que te traiga de regreso donde mi corazón estará más que dispuesto a amarte. Amarte a ti, mi sombra inmaculada, que te encargabas de levantarme cada mañana acompañado de rayos de sol al horizonte con un susurro entrecortado pero firme que gesticulaba un te amo escurridizo entre el cantar de los pájaros que se asomaban por la ventana.

Si crees que has vivido todo mi amor, si te entregado la totalidad de mi alma o si has desbordado mis palpitaciones cardiacas, te has equivocado. Tengo más que sentir hacía ti, más que las sales del mar que nos separa y nos recuerda nuestro verdadero destino. Te espero pacientemente amor mío a que te conviertas en lo que quieres ser. Igual, así yo te amare.

Atentamente,

Tu Petit

 

5. Si hubiera sido el autor o autora de la novela ¿Qué final le hubiera dado? 

Al conocer de la recaída de María, Efraín viaja por varias semanas hacia Colombia donde su amada resiste ante la enfermedad para volverlo a ver nuevamente. Con el pasar de los días, María se agrava: sufre de ataques epilépticos frecuentemente, los cuales tienen una intensidad que reta sus mismas ganas de vivir. Sin embargo, luego de esperar largo tiempo, Efraín llega a la haciendo donde la encuentra aún con vida pero notablemente débil. Tras el reencuentro el amor vuelve a florecer entre los dos por unos instantes, en los cuales se olvidan de la enfermedad que afecta a María; sin embargo, el diagnóstico vuelve a ser recordado cuando María tiene un nuevo ataque que casi acaba con sus días. Ante este evento, María y su familia se dan cuenta que no hay mucho por hacer y perciben que el hilo de vida de María pronto será cortado. A raíz de esto, María agradece a sus familiares por todo y decide hablar a solas con Efraín, charla en la que se corta una trenza para que nunca la olvide y en la que le confiesa su gratitud por el amor correspondido. Después de un trágico discurso de amor hecho por María, Efraín se da cuenta de que el final de su amor eterno está cerca y le declara nuevamente su amor dándole el beso que había pospuesto por tanto tiempo. Al finalizar la conversación, Efraín se retira con la firme decisión de buscar un cura que se encargue de casarlo con su amada antes de que esta muera, sin embargo, cuando el cura llega a la hacienda ya es demasiado tarde y María ha muerto. A su lado se encontraban tanto sus familiares como su primer y único amor.